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El drama acá parece simple. Todo
lo trágico de la vida es sencillo: las desilusiones amorosas, salir del closet,
una mamá suicida.
Cada vez que veía un nuevo
capítulo no podía evitar pensar en que, probablemente, en esta serie australiana lo que parece una tragedia
superable y cotidiana, en un dorama coreano sería el fin del mundo que arrastra
consigo que la empresa de tu padre Chaebol te abandone por gay. O peor: que la
madre de tu pareja te ofrezca un sobre con miles y miles de wones para que dejes
a su pobre wawa fleta.
Para no hacer un spoiler
innecesario les diré que lo que más me gustó de esta serie –sin contar que
todos los personajes son MARAVILLOSOS- es John, el perrito actor. También, me encantó la geidad promiscua y tierna siempre
presente, además de las evidentes enfermedades mentales.
Haters Back Off!
“Qué pendeja hueona más
insoportable”, fue lo que más repetí mientras veía esta serie. Al principio,
durante los primeros segundos, quise abortar misión. Tanto egocentrismo me
estaba dañando. Pero, el dicho popular es cierto: nunca juzgues una serie por
su primer capítulo (Por ejemplo, Orange Is The New Black).
Los estereotipos de Hater Back
Off! Son perfectos: La mamá hipocondríaca sumisa; el tío rarito; la hija genio;
la hija loca; el eterno amigo enamorado; el papá comoelhoyo.
Me encantó. Todo de la serie me
gustó tanto que ruego todas las noches por una nueva temporada.
La Casa de Papel
Las evangelizaciones repetitivas
y constantes hicieron efecto en mí. Comencé la serie porque una amiga insistió
en que La Casa de Papel era casi lo mejor que le estaba pasando en la vida.
Enganché a los segundos a pesar de que el españolísimo me molestó un poco.
Pero, dejando de lado mi superficialidad, quería escribir que ctmserieculiabuena
no sé: dios bendiga a su creador. Además,
no sé qué más decir aparte de que amo a
Nairobi y que tengo problemas de aceptación con el final.
@Camilaacuatica




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