viernes, 28 de febrero de 2014

InstaSummer: Lo más bonito de mi verano ♥




1.- La frutita de temporada.
2.- Descansar a pata suelta.
   3.- Ver series kawaii.
4.- Jugar a Los Sims y hacer casitas macanudas. 



      1.- Trabajar y darse gustitos.
2.- Las vacaciones familiares y las sandias.
3.- La gente buena ondi que le da agua a los perritos de la calle.
4.- Ir al gym y liberar endorfinas.


                                       
1.- Pintar gatitos ♥.

2.- Hacer dibujitos para regalar.
3.-   Los días nublados en verano y los paseos en bici.
4.- Leer con y por amor.
                                  
Pronto, al igual que muchas y muchos, regresaré a clases. Mis vacaciones estuvieron lindas. Hace mucho no disfrutaba tanto  el ocio veraniego. Espero que también haya sido provechoso para ustedes y la vuelta a clases sea de lo mejor♥. 



Con cariño, @camilaacutica 


                                                               








domingo, 16 de febrero de 2014

Yo ♥ la feria



Los domingos son los únicos días que me levanto temprano por amor y pura voluntad propia (menos en vacaciones, claro está). Toda mi vida he ido a la feria que se pone cerca de mi casa los domingos para comprar frutas y verduras casi no transgenicas, pero desde hace algún tiempo he descubierto la gracia y la dicha de comprar ropa, accesorios y cachivaches usados, únicos e irrepetibles por muy poca plata.   





  También, ahora en mi vida, decidí invertir más en ropa reciclada y así ayudar a las personas que se ponen a vender cachureos en la calle y solo gastar más en pantalones, zapatos, bragas y corpiños.  No puedo ser cínica y decir que no amo Topshop, porque no es la verdad. Se me desorbitan los ojos y lloro sangre cada vez que entro a una tienda y no sé si es por la emoción o por lo caro que es,  pero quiero ser consciente de que en muchas de esas tiendas crean ropa desechable, no de muy buena calidad y esclavizando a muchas personas pagándoles un moco por coser y coser ropa. La industria de la moda, al ser tan gigante y millonaria,  debería pagar precios justos a las personas por su trabajo, creo yo.  





Le declaro mi amor sincero y eterno a la feria. A los feriantes y su coquetería innata,  al regateo y a los infinitos tesoros que pueden encontrarse en ella.  Para mi tener estilo y vestirse bonito no siempre pasa por usar marcas caras y estrumbirúndicas.  Además, en la feria todo es más barato. No siempre todo es de buena calidad, pero venden cosas únicas que pueden ser restauradas. 

Tengo muchísima ropa y accesorios de la feria. Mucha de ella es de marca y no pagué mucho por tenerlas. En la feria tengo un casero, el Giovanni, que siempre hace precios y si te llevas cierta cantidad de ropa te regala algo. Siempre teniendo la opción de cambiar la prenda si te quedó chica o no te gustó como te quedó.  

Estas son algunas fotos de cosas- de infinitas que tengo- que me he comprado en la feria , por no más de dos lucas cada cosa. 





¡Cariños!
             Camila ♥



sábado, 8 de febrero de 2014

Serie: Marmalade boy




Cuando iba en el colegio,  y aún daban El club de los tigritos en las tardes, tenía un grupo de amigas muy locas y bonitas. Todas con gustos extraños y personalidades curiosas. Con el tiempo, y su ajetreo, algunas desaparecieron y otras perduraron. Una de ellas: la más alta, la más flaca y la más potona, estaba obsesionada con una serie de monitos chinos que tenían las patas muy largas, según yo.  Después de clases corría a su casa (o la casa de quien fuera) para ver Marmalade boy. En los 25 minutos, aproximadamente, que duraba el anime, mi amiga dejaba ver en ella distintos síntomas de locura. Hablaba sola. Lloraba. Pataleaba y maldecía a un tal Yu y Yinta. Yo la miraba con cara de tristeza y preocupación. 


Nunca entendí el gusto de ella por la serie. Me convencí que era la edad del pavo la explicación de su extraña obsesión otaku adolescente. Pero no fue hasta ahora, muchos años después, que entendí el vínculo de mi amiga con La familia crece.  Por alguna extraña razón decidí comenzar a verla. La busqué y, para mi suerte, encontré todos los capítulos en youtube. Desde un principio enganché y comenzó mi regreso a la pubertad. Las desdichas amorosas de la protagonista me llegaron al corazón y no precisamente porque me sentí identificada. Presumo que el SPM fue  responsable de esa parte.


El anime japonés conocido en Chile como Marmalade boy: La familia crece, está basado en un manga (historietas japonesas) creado por Wataru Yoshizumi en 1992. La protagonista de la historia es Miki Koishikawa. Una chiquilla de 16 que anda con las hormonas a flor de piel por no decir vueltas locas, porque suena feo y no es tan así. El drama comienza cuando los papás de Miki deciden divorciarse y vivir con sus nuevos pololos (que también eran un matrimonio). Miki se cambia a una casa más grande junto a sus papás, sus parejas y su hijo Yu, con el que Miki tiene un idilio amoroso y cambia a su antiguo amor  Yinta. 


Ya voy en el capítulo 20 y algo y he sido muy feliz. La trama es muy simple en comparación con otros animes más modernos, pero a pesar de ello se destaca, como siempre, la inmensa creatividad de los japoneses para inventar historias de amor que se alejan de lo convencional.

Su estética fue lo que más me sedujo y conquistó. Los tonos pasteles, la ropa noventera, y las típicas cositas kawaiii muy de nenas se han ganado mi corazón estas vacaciones.



A pesar de que  odio, con todas mis fuerzas, cuando Miki arranca frente a cualquier situación complicada de la vida y me dan ganas de cachetearla,  recomiendo ver esta serie a pata suelta en estas noches de verano. El doblaje es pésimo, pero todo lo demás es hermoso y los hará sentirse unos otakus amorosos y muy kawaiii. 



¡Les dejo el del primer capitulo! ♥







Con amor otaku, Camila ♥