Asumo que soy la peor. Abandono
mi blog incluso en tiempos de libertad. Pero es que la vida ha sido complicada
y mi alma y cuerpa han necesitado de
la buena vida y poca vergüenza. Sin embargo, a pesar de los infortunios y mis irresponsabilidades,
he regresado porque uno: es justo y necesario y porque dos: víspera navideña. En
los días previos a Navidad me siento bondadosa y materialista. Me sumo a las ganas
de ir a pasearme al Costanera Center y esperar las luces y la nieve que solo
Horst Paulmann nos ha podido dar en verano. También, a ratos, me pongo
rencorosa y criticona: ¿Árboles de
pascua de color blanco? ¿Decoración navideña con nieve? ¿El Viejito Pascuero
con traje de invierno? Qué onda el anhelo por una blanca navidad en un país en
el que hacen 36 grados de calor. Pero, sin considerar mucho mis rencores, y
solo teniendo en cuenta mi amor por esta celebración, decidí inventar mi top five de las películas navideñas más
bacanes del world, para que las vean
y se llenen de espíritu navideño.
5.- Jack Frost
La depresión. No sé por qué en mi
vida, y gustos, siempre hay melodrama. Incluso en navidad me gustan películas
para sufrir y maldecir las injusticias divinas. Excesivamente Drama Queen. Jack Frost es una de esas
películas en las que unas simples lágrimas no cuentan. Acá el llanto es con
escándalo. No sé si spoilearlos,
porque, aunque a mí me encanten los
spoiler, sé que no a muchos les gustan y desean asesinar a quienes les den
un adelanto sin su consentimiento. De todas formas, les advierto, les contaré
lo básico: el niño protagonista lucha contra todas las adversidades para poder
mantener con vida a su muñeco de nieve. Cuando la vean se darán cuenta que sus
razones son terribles y sentirán empatía con él y conmigo, que siempre lloro
cuando la veo.
4.- El Grinch
El Grinch siempre me ha
simpatizado incluso como ratero de la Navidad. Me cae bien que quiera ser malo,
que no lo oculte, y que el milagro navideño lo vuelva bondadoso. Dudo que
desconozcan la existencia de El Grinch, pero para los desentendidos: el Grinch
odia la Navidad y quiere robársela para que deje de existir, pero como es de
esperarse, predecible para la época, se vuelve bueno, bonito y feliz y pasa de
ser villano a héroe.
3.- Una Navidad de Locos
Clásica de toda mi vida. De los
tiempos donde Dewey de Malcolm incursionaba en otros papeles y yo siempre
pensaba que era Dewey arrancando de su familia y lamentables circunstancias; reencarnándose
en otras vidas. La historia trata sobre un matrimonio que está decidido a
abandonar la navidad e irse de vacaciones, no sé dónde, pero sin las
tradiciones y fiestas de fin de año. Sus planes cambian drásticamente, cuando su
hija, que vive no sé en qué país lejano, volverá a casa para pasar Navidad con
ellos. Ya, lo asumo: no sé por qué me gusta tanto. No sé si es por Dewey o
Jamie Lee Curtis, mamá de Lindsay Lohan en Freaky
Friday, que me encanta. Creo que en ella idealizo todas las aspiraciones navideñas gringas cocacolis:
el árbol lindo, el hombre de nieve, el frío y las galletitas con leche
caliente.
2.- Una historia de navidad
Amor a primera vista resume todo
lo que siento por esta película. Un flechazo satánico de esos que no olvidas.
Existió un tiempo en mi vida, allá por la adolescencia- edad del pavo, en la
que estaba, literalmente, obsesionada con ver películas navideñas. Fue en ese
TOC cuando descubrí a Ralphie Parker, protagonista de A Christmas Story. La historia trata sobre un niño que lo único que
quiere para Navidad es un rifle, pero sus papás creen que no es el regalo
indicado, por lo que le regalan cualquier cosa menos eso. Para mi goce personal,
descubrí que los personajes de la película también están representados en unos
dibujos animados que veía cuando chica. Ralphie, un niño con déficit de
atención que se la pasa soñando e idealizando situaciones que nunca ocurren. ¿Lo
recuerdan? Eran esos típicos monitos de Metro Goldwyn Mayer que veíamos, al
menos mi generación, los sábados por la mañana tomándonos la mamadera.
1.- Elf: El duende
La ironía de este primer puesto
es que amo- odio a Elf, el duende. Odio que sea tan feliz, sonso y hueón, perdonando la expresión. Pero amo,
al mismo tiempo, que sea idiota e inocente y que pretenda hacer de la Navidad
un espectáculo digno de escarcha, luces y comida rica en exceso. Todas las
pretensiones navideñas que tuve cuando chica, están en esta película y es por
eso que me gusta tanto. Nostalgia de navidades pasadas, años pasados y gente
pasada. Mi nona y sus galletas de canela y jengibre que nunca me enfermaron de
la güata.
@Camilaacuatica