lunes, 31 de octubre de 2016

InstaOctubre: 안녕하세요 /Ü/


1.- El estrés no es justificación para perder el glamur. 
2.- No nos vengan más con patrañas
3.- Buscando a Goku y su nube voladora
4.- Selfie kawai y chabacana de baño


1.- Yo solo digo, ah
2.- Totoro guatón
3.- Frutillita infeliz
4.- Flopina del Rey


1.- *w*
2.- Los mejores disfraces de jalowín
3.- Amistad sin bicicleta no es amistad
4.- Posando mi corte de pelo nuevo 


@Camilaacuatica

lunes, 24 de octubre de 2016

Cambiaría al amor de mi vida por plata o por una noche con Adam Levine


Hice el colach más chabacano que pude para contarles las enseñanzas cósmicas que recibí de Adele, Taylor Swift y mi amado youtuber favorito, David Montoya. Lucrar fue lo que me faltó para superar a los falsos amores de mi vida. Tal como lo hicieron los personajes ya mencionados. De qué sirve un corazón roto sin algo a cambio. Muchos creen que lo bueno de convertirse en un estropajo, lleno de dolores emocionales a causa del desamor, es aprender a cómo mejorar para una relación futura. Y sí, quizás tienen razón. El llanto y la frustración emo no valen la pena sin la esperanza de un nuevo amor que te haga un cambio de luces mucho mejor que el que pasó. Un trecetreceo pulento y no mediocre; eterno y no precoz. Lleno de papas fritas, paseos en bicicletas e idioteces de gente inlove. Y, en este caso, como la sabia Taylor Swift, por premios, muchas ventas de discos y piscinas llenas de dólares, bling bling y ropa de diseñador bacán.

Escribo esto porque el otro día leí una entrevista a Amalia Andrade, una mujer colombiana que escribió el libro Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida). Les mentiría si les dijera dónde leí el artículo porque no lo recuerdo. Pero, para compensar mis carencias de memoria y falta de sueño, les resumiré lo más importante de todo lo que dijo. Amalia confesó descubrir la técnica infalible para que un corazón roto sea éxito en ventas, tal como lo hizo Adele después de que la patearon. La gracia está en exteriorizar el dolor de forma creativa: inventarse un negocio. Taylor y Adele escriben canciones corta venas y se hacen millonarias. David Montoya escribe un libro pelando a los ex y asegurándonos que de amor no se muere. La clave del éxito: sufrir y crear; hacer la catarsis necesaria y generar plata.

No sé si será la mejor de las opciones, pero la encuentro victoriosa. A mí, personalmente, no sé me da bien repartir por el mundo mis desdichas, pero sí creo necesario compartirles esta estrategia que está generando dinero en el mundo. Taylor Swift les dedica canciones y discos a todos sus ex pretendientes y se llena de mansiones, viajes, ropa linda y más pololos. Adele escribió desde las tripas lo muerta que se sentía después que la mandaran lejos y ahora es una de las cantantes más influyentes del último tiempo. Piénselo: ¿De qué manera puedo echar afuera todo lo que siento por mis pololos/pololas pasados/pasadas y hacerme millonario/millonaria en el intento? El sistema capitalista da para mucho. Algunos optan por poncearse a lo que se mueva, liberar frustraciones, sobre todo sexuales, con quien acepte las reglas de una amistad follativa, otros prefieren el descontrol: copetes, drogas y rock&roll, algunos se ponen en plan “Comer, rezar y amar”; gimnasio y vida espiritual, un resto escoge hiperventilar y dar la pena por redes sociales y, algunos pocos, los que cacharon las claves de la ganancia: armar un negocio. Los aplaudo. Aguante por la eternidad mi santísima trinidad del broken heart business. 

Y recuerden: 


@Camilaacuatica